La Lucha Contra las Maras: Un Camino Difícil pero Necesario

Es un recordatorio de que la lucha contra estos grupos criminales es un desafío constante y que requiere de una estrategia integral y decidida.

Editorial La Prensa de Oriente GT

La situación en Guatemala es muy tensa. Pandilleros han matado a ocho policías en varios atentados como represalia por la negativa del gobierno a negociar el traslado de sus líderes a cárceles de menor seguridad. Los grupos involucrados son las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha (MS-13), consideradas “terroristas” por Estados Unidos y Guatemala, y acusadas de sicariato, extorsión y tráfico de drogas.

El gobierno ha declarado que no se arrodillará ante los delincuentes y ha convocado un gabinete de emergencia para tomar decisiones contundentes para mantener la seguridad. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, ha expresado su dolor por la muerte de los agentes y ha asegurado que el Estado no cederá a los chantajes y extorsiones, sin embargo, estas decisiones han provocado la furia de los mareros terroristas.

Las maras han sido un problema grave en Guatemala y otros países de Centroamérica durante décadas. Su presencia se remonta a los años 80, y han evolucionado hasta convertirse en grupos criminales organizados que atemorizan a la población a través de amenazas, extorsiones y violencia.

La reciente ola de violencia en Guatemala, ha puesto de relieve la gravedad del problema de las maras en nuestro país. Es un recordatorio de que la lucha contra estos grupos criminales es un desafío constante y que requiere de una estrategia integral y decidida.

La experiencia de El Salvador es un ejemplo a considerar. El presidente Nayib Bukele ha logrado reducir significativamente la violencia de las maras en su país, y aunque su enfoque ha sido objeto de críticas, no se puede negar que ha logrado resultados. La pregunta es, ¿podemos hacer lo mismo en Guatemala?

La respuesta es sí, pero requiere de un compromiso serio y sostenido de todos los sectores de la sociedad. Necesitamos una estrategia que combine la represión con la prevención, que aborde las raíces del problema y no solo sus síntomas. Debemos trabajar para mejorar la educación, la salud y las oportunidades económicas en las comunidades más vulnerables, para que los jóvenes no se sientan atraídos por la vida de la mara.

Pero también necesitamos ser claros: la violencia no es la respuesta. No podemos permitir que los grupos criminales nos intimiden y nos dividan. Debemos trabajar juntos para construir una sociedad más justa y segura para todos.

La lucha contra las maras es un camino difícil, pero es un camino que debemos recorrer. No podemos rendirnos ante la violencia y la intimidación. Debemos seguir adelante, con determinación y con esperanza, para construir un futuro mejor para nuestros hijos y nietos.

Are you sure want to unlock this post?
Unlock left : 0
Are you sure want to cancel subscription?
-
00:00
00:00
Update Required Flash plugin
-
00:00
00:00