Residenciales privadas con problemas de inseguridad

Opinión La Prensa de Oriente

La inseguridad no se detiene en las puertas de las colonias privadas; de hecho, allí también aparecen problemas que a veces sorprenden a los residentes. Por un lado, muchos vecinos valoran los muros, las garitas y los sistemas de video porque les dan una sensación de control — las cámaras instaladas en lugares como San Rafael I y II, zona 18, son un ejemplo de esa “capa extra” de vigilancia que se intenta ofrecer .

Sin embargo, la realidad muestra que la delincuencia encuentra formas de infiltrarse. Un caso reciente reveló que un guardia de seguridad de una colonia en Villa Nueva tenía una orden de captura por homicidio y varios antecedentes penales, lo que puso en evidencia que la contratación de personal no siempre está exenta de riesgos .

Además, las pandillas siguen operando en áreas cercanas; la MS y B‑18 extienden sus actividades de extorsión y venta de droga a zonas residenciales, y en algunos barrios “dormitorio” de la capital se registran altas tasas de homicidio y robos, lo que afecta indirectamente a los residentes de colonias cerradas .

Un tiroteo sacudió los residenciales San Ángel, en la zona 2 de la capital, recientemente. Dos grupos armados se enfrentaron a balazos; uno de ellos ingresó al complejo y el otro se quedó en la garita, lo que prolongó el intercambio de disparos. En medio del ataque, el guardia de seguridad Luis Morales De Paz resultó gravemente herido y fue trasladado al IGSS por la gravedad de sus heridas .

La Policía Nacional Civil (PNC) acordonó la zona, y unidades del Ejército también se hicieron presentes para apoyar el operativo. Los agresores escaparon en vehículos sin identificar, y las autoridades presumen que uno de los vehículos transportaba a un posible líder de una organización criminal, cuyos escoltas habrían repelido el atentado .

Es cierto que, ante los episodios de violencia que se han registrado en distintas áreas de la capital, muchas comunidades cerradas están evaluando cómo fortalecer sus sistemas de seguridad y evitar que personas vinculadas a grupos delictivos puedan infiltrarse en el personal que brinda vigilancia.

Desde la perspectiva de los administradores de estas colonias deben de reforzar como verificar antecedentes penales, historial laboral y referencias de los guardias y del personal de mantenimiento antes de contratarlos. Algunas empresas de seguridad ya utilizan bases de datos policiales y servicios de investigación privada para este fin.

Los vigilantes deben recibir cursos actualizados sobre protocolos de respuesta a emergencias, uso responsable de armas y derechos humanos, de modo que estén preparados para actuar sin poner en riesgo a los residentes. Asimismo, implementar sistemas biométricos, tarjetas de proximidad o códigos de acceso que limiten la entrada a áreas sensibles y permitan registrar quién ingresa y a qué hora.

Mantener una comunicación fluida con la Policía Nacional Civil y el Ejército facilita el intercambio de información sobre posibles amenazas y la realización de operativos conjuntos cuando sea necesario. Por otro lado, algunos analistas señalan que la seguridad privada no puede sustituir a las instituciones públicas. La presencia de fuerzas del orden en los alrededores, la vigilancia comunitaria y la participación ciudadana siguen siendo componentes esenciales para detectar y prevenir actividades delictivas.

La combinación de procesos de selección más estrictos, inversión en tecnología, capacitación constante y coordinación con las autoridades parece ser la estrategia que están considerando muchas colonias privadas para reducir el riesgo de filtraciones y mejorar la protección de sus residentes.

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